Obama revoluciona las campañas electorales

Erika Casajoana  
Bruselas

www.lavanguardia.es - 19/11/2008

Barack Obama, presidente electo de los Estados Unidos y brillante estrella mediática, se prepara para acceder al cargo por el que lleva casi dos años de
agotadora –pero muy formativa- campaña electoral.

Además de desencadenar un histórico terremoto político, Obama ha revolucionado por siempre jamás cómo se desarrollan las campañas presidenciales en
Estados Unidos, país que marca la pauta en el resto del mundo. Los expertos consideran su campaña presidencial como la mejor organizada de la historia, y
ya es la vara de medir para las demás.

Obama renunció a 87 millones de dólares de financiación pública para la contienda electoral, porque hubiera debido abstenerse de recibir y gastar fondos
privados tras su nominación en agosto. La jugada le salió redonda al batir todos los récords con 639 millones de dólares de donaciones, mayoritariamente
pequeñas y recibidas por internet.

McCain consiguió mucho menos, 360 millones, pero entre los dos elevaron el coste de esta campaña presidencial a 1000 millones de dólares, la más cara
que haya existido. En 2004 los partidos gastaron 880 millones.

Se deberá reformar la legislación de financiación pública de campañas porque tras Obama ya nadie luchará por la presidencia con la calderilla que ofrece
el Estado ahora.

Bill McInturf, experto en sondeos en el equipo de McCain, cree que perdieron esta elección porque los republicanos tenían menos dinero, cuando solían
siempre ser los más solventes. Según este consultor político, el no poder emular a Obama en publicidad forzó a McCain a agudizar sus ataques negativos para
llamar la atención de los medios (lo que a su vez le hundió más en las encuestas y espoleó las donaciones para Obama). En mi opinión el partido republicano
no perdió por tener menos fondos, sino que recaudó menos porque fracasó en generar entusiasmo entre la población.

Se ha hablado ya mucho de los múltiples factores coyunturales a favor de Obama y en contra de McCain. El senador por Arizona pagó por los errores de
George W. Bush, a los que añadió unos cuantos más. Sorprendentemente, los republicanos perdieron la mayoría entre los votantes con educación
universitaria e incluso entre los más pudientes, los que gozan de una renta de 100.000 dólares o más.

Un apabullante dominio financiero ligado a 3 millones de pequeños donantes, junto con 10 millones de votantes registrados en su web, permitieron a Obama
dirigir el debate político. Hasta se dio el gusto de una presentación de media hora de publicidad en televisión en horario prime time.

Obama es un orador con mucho talento. Y ha demostrado ser un organizador formidable. La transformación que operó en 1960 la televisión en las campañas
la ha igualado Obama en 2008 con internet.

Su campaña se erigió, revolucionariamente, de abajo a arriba. Hizo sentir a las masas que eran parte del cambio, y les invitó a formar parte de la historia (se
entiende la elección del primer presidente negro, aunque como candidato se esforzó por situarse por encima de cuestiones raciales).

Anita Dunn, una consultora que trabajó para Obama, subraya que su cliente no sólo se ha mantenido fiel a su mensaje desde 2004, sino éste forma parte
orgánica de su ser. En un discurso que lo catapultó a la fama, Obama pronunció ante la Convención Demócrata que no había una América blanca y una
negra sino los Estados Unidos de América. Mientras otros candidatos deben esforzarse por recordar sus mensajes, en Obama el mensaje es parte de su
identidad.

En esta campaña presidencial la televisión siguió siendo crucial. Aunque ahora hay otros medios que también son determinantes: los ciudadanos acceden a
la información política en diversas fuentes. Por añadidura, los nuevos medios generan cobertura en los tradicionales. Por ejemplo, la campaña de McCain
colgaba spots controvertidos en su web, confiando en que las televisiones los emitirían como noticia y ahorrándose así las tarifas publicitarias.

La campaña de Obama redujo las conferencias de prensa y enfatizó el contacto directo, sin filtros, con el electorado a través de los nuevos medios
electrónicos y sitios sociales online: Facebook, MySpace, email, blogs, teléfono móvil, etc.

Obama no es el primer candidato en apostar fuerte por la tecnología. El pionero fue el demócrata Howard Dean en 2004, quien a través de internet galvanizó
a la juventud opuesta a la guerra de Irak. Aunque Dean pinchó en las primarias, la manera como usó internet para recaudar fondos y movilizar a sus
seguidores en el mundo presencial marcó un antes y un después.

Hasta 2004, las elecciones se luchaban sólo en los pocos Estados donde el voto puede estar igualado, ignorando a los demás. Howard Dean introdujo el
concepto de "campaña en 50 Estados", recaudando dinero y generando opinión pública de base en todo el país. Obama incorporó los conceptos de Dean y
los ha elevado a un nuevo nivel.

Según Dunn, otro gran acierto de Obama fue apostar fuerte en enero por los caucus de Iowa, el primer estado en votar en las primarias. Ganar en un estado
blanco demostró a todo el país que sí se podía elegir a un candidato negro. Yes, we can.

Finalmente, Barack Obama tuvo la suerte de toparse con Hillary Clinton en las primarias. Cuando llegó la elección general sus puntos más flacos –la falta de
experiencia, el reverendo Wright- estaban más que debatidos. Hillary hizo de Obama un hombre curtido y un mejor candidato.

Erika Casajoana
Consultora política